Las doce noches de Yule
Susana Ortega
Relatos llenos de Magia.
Índice de las noches
(Este índice irá creciendo a medida que se publiquen los artículos)
Noche 11 · La Undécima Noche de Yule · Hogmanay
Noche 12 · Última noche de yule · Skuld
Hace ya algunos años, cuando escuché por primera vez hablar de las doce noches de Yule, comprendí algo que llevaba tiempo sintiendo sin saber nombrar. Una sensación que me embargaba cada año en estas fechas y que, de pronto, encontraba sentido.
Con el tiempo, fui entendiendo esta experiencia en distintos niveles: primero de forma intelectual, después mental y emocional. Comprendí por qué la tradición cristiana —y otras tradiciones— sitúan aquí el nacimiento de Jesús u otras deidades solares, y también por qué estas festividades se extienden durante tantos días.
“No nos falta tiempo, pero tenemos mucho que no sabemos utilizar”
Leí que estas doce noches “mágicas” surgen de la diferencia entre el calendario solar y el calendario lunar a lo largo del año. Pero, para mí, se volvió aún más interesante mirarlas desde una perspectiva más cercana al día a día actual.
Por un lado, el calendario solar, que culmina en el solsticio de invierno. Por otro, el calendario civil, que comienza tiempo después, el 1 de enero. Entre ambos se abre un espacio que no pertenece del todo ni a uno ni a otro.
Un tiempo de transición
Este intervalo crea una transición que invita a parar, sentir y reajustar.
Al inicio de cada año solemos reconectarnos con listas:
lo que queremos hacer,
lo que queremos dejar,
los hábitos que deseamos soltar.
Todo esto es interesante, pero también se ha convertido, muchas veces, en una presión añadida en vidas ya de por sí muy llenas.
Para mí, el transcurso del año tiene un ritmo propio, y cada año una melodía distinta.
Algunas cosas nos vienen dadas desde fuera, sin duda. Otras las construimos nosotros a través de nuestro pasado, de las experiencias vividas, de las decisiones que tomamos y de aquello que proyectamos hacia el futuro. No todo está predeterminado. Algunas cosas simplemente suceden. Otras hacemos que sucedan.
A veces nos dejamos llevar por lo que ocurre y no somos capaces de movilizarlo a nuestro favor. Otras veces, quizá porque estamos más en equilibrio, tomamos las riendas, tensamos las velas de nuestro barco y aprovechamos cualquier viento para avanzar hacia donde sentimos que queremos ir.
El lujo de detenerse
En este mundo tan acelerado, tomarse un tiempo cada día para reflexionar se ha convertido casi en un lujo. Y, sin embargo, es un lujo cada vez más necesario.
Estas doce noches de Yule son una invitación a habitar ese tiempo intermedio con más conciencia.
Durante el día, te invito a tomarte momentos para respirar, pasear y reflexionar sobre el año que se va cerrando. Y cuando cae la noche —que en esta época es temprano—, aprovechar la quietud para meditar y atreverte a soñar aquello que realmente deseas.
No se trata de encauzar aún esos sueños sino de atreverte a soñarlos ¿ Qué es lo que realmente quieres si pudieras hacerlo?
Ordenar pensamientos, dejar que aparezcan imágenes, ideas, sensaciones. Y, por supuesto, también celebrar, compartir tiempo con amigos y seres queridos. No se trata de aislarse, sino de vivir este tiempo con presencia.
“Créeme, en tu corazón brilla la estrella de tu destino.”
Simplicidad y ritmo
Si puedo dar un consejo —porque este texto nace para inspirar— es este: simplicidad.
Lo simple sostiene la esencia de una manera mucho más clara.
Durante el día, utiliza la mirada para ir cerrando los hilos del pasado. Durante la noche, permite que se teja el futuro.
A través de símbolos, de los significados de cada noche y de propuestas sencillas, la intención es simplemente conectar contigo.
En los artículos que irán apareciendo cada día, iré compartiendo una propuesta diaria. Cada mañana, entre las 9 y las 10, se publicará el reel (en instagram y facebook) y el texto correspondiente en el blog, para acompañar el día y vivir la noche.
Este proceso lo realizo contigo tejiendo mi wyrd, dando forma a mi destino.
Camina conmigo!!
Susana Ortega
