Iona, a los ojos del corazón

Susana Ortega

Relatos llenos de Magia.

“Tres islas sagradas había en la antigüedad: la isla de Iona, la isla de Mona y la isla de Avalon.”

En un texto sobre Avalon me apareció el nombre de Iona por primera vez. Llamó mi atención y, desde entonces, en mis viajes a Avalon siempre hablaba de estas tres islas ubicadas estratégicamente en la isla de Albión (Gran Bretaña). La mítica isla de Avalon, cubierta siempre de niebla y ubicada en otro plano, tiene su impronta en la población de Glastonbury. La isla de Mona (Anglesey), la antigua isla de druidas donde éstos libraron una gran batalla con el Imperio romano, está en Gales. Y la inspiradora isla de Iona que se encuentra al oeste de Escocia, en las Hébridas Interiores. Tres islas sagradas del poniente y, por lo tanto, con cualidades muy especiales para los antiguos celtas.

Vista desde la Isla de Iona al atardecer

Mi corazón se expandió, cuando leí la palabra Iona, e imágenes llegaron a mi mente, a través de lo que se conoce como segunda visión (la capacidad de percibir eventos lejanos, futuros o lo invisible). Y, sin embargo, tardé en acercarme a Iona; si me conoces, sabrás que mi cuerpo se mueve sólo motivado por mi alma, sin importar la moda o lo que lea sobre el lugar. Mi filosofía vital es viajar al lugar que llama al alma, pues así sus beneficios se potencian. La tierra nos da soporte y cada lugar sagrado llama para inspirar, transformar o impulsar nuestro ser, y cada uno de ellos se relaciona con algo diferente. El verdadero llamado nace del alma, no de la mente.

El bálsamo de la isla de Iona

Pisar la tierra, justo al desembarcar del ferry, provoca que la agitación interna desaparezca, el cuerpo se calme y la mente se aquiete. Es una sensación física que se da: el entorno, la luz, las aguas de la isla, la pureza del aire… No es nada en concreto; el "estar" se convierte en "ser", un bálsamo en tiempos convulsos. Los niveles de estrés se reducen y el sistema límbico torna a la calma. La isla de Iona "llama" cuando el ser necesita tranquilidad y nutrirse de inspiración. La tierra de esta isla nos conecta con el origen, con la energía primigenia y con la creatividad.

Las rocas del origen

Meditación sobre las rocas Gneis de Lewis

Su paisaje posee una belleza indómita donde la naturaleza te completa. Sus rocas, gneis de Lewis, son consideradas de las más antiguas de la Tierra, con más de 2.000 millones de años. La energía de estas rocas nos transporta al origen de los tiempos, pues su vibración es primitiva, prístina y creativa.

Sus habitantes son sobre todo plantas sanadoras, pájaros y focas, y a veces ballenas y delfines se acercan a sus costas. Apenas 170 personas conviven todo el año en Iona y no está permitido el trasiego de coches que no sean locales. El paisaje nos resetea a todos los niveles, al tiempo que reconectamos fácilmente con nuestra alma y percibimos su voz con claridad.

San Columba y el Libro de Kells

Abadía de Iona,

A nivel histórico, esta isla tan pequeña ha tenido una gran influencia en la historia de Escocia. En el año 563, san Columba se establece allí, desde donde comienza su evangelización de esta tierra inhóspita. Se dice que el santo contaba con el don de la segunda visión. Durante los siguientes 250 años, los monjes escribieron registros históricos, poemas y oraciones, y tallaron grandes cruces en piedra. Una de las creaciones más famosas de Iona es el Libro de Kells, un manuscrito iluminado que sería trasladado a principios del siglo IX a Irlanda, cuando los vikingos atacaron la isla.

Más allá del velo

Tengo la certeza de que la sacralidad de Iona se relaciona con la potencia de su tierra y también con su ubicación al poniente. Este punto cardinal está vinculado con el más allá y el otro mundo. El velo se descorre y el otro lado queda visible a los ojos del corazón. La isla se convierte en puente, en barca, en un portal. Una barca con la que iniciar un viaje hacia el principio de los tiempos, un viaje que te lleva a la Diosa, la madre, a la felicidad, la regeneración y la abundancia, abriéndote la puerta de su hogar. Por eso sus leyendas transpiran magia.

Una de las leyendas que más me gustan relata cómo la Cailleach, diosa anciana que regula el tiempo y el destino, cada inicio de febrero regresa al pozo ubicado en el monte más alto, el Dùn Ì, a beber sus aguas al amanecer, antes del canto de cualquier pájaro, para transformarse en la doncella Brigit. Este pozo se conoce como el pozo de la juventud.

Recorriendo el Laberinto en Bahía Columba, Iona

Regresar a Iona

Iona sobrecoge al que aquí llega: al turista, al peregrino, al anticuario, al artista… Todos sienten el palpitar de su energía… Y es que la isla no solo calma y regenera, también inspira, abre el velo entre mundos y favorece la segunda visión. Iona me volvió a llamar; por eso regreso para realizar un retiro sagrado donde profundizar en la segunda visión, pues este don se potencia en este recóndito lugar de poder. Un retiro para recorrer la isla, danzar, contar cuentos, conectar con el espíritu de Gaia y observar lo que se oculta tras el velo.

Con Amor y Magia

©Susana Ortega ‍

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